13 diciembre 2011

TIGRE INTERIOR

Apareció en el dormitorio justo cuando empezaba a conciliar el sueño. La miraba desde detrás de la ventana, con esos ojos que proyectaban luz y llenaban la alcoba con todo su inmenso poder. Sintió un punzón como de hielo y cristales rotos bajándole por la espalda, apoderándose por dentro de todas sus entrañas. Tras una eternidad se fue quedando dormida. Pasó de la conciencia de la vigilia  para despertarse en esa otra conciencia que se nos abre en los sueños. Aunque el terror seguía ahí, sintió que sus ojos penetraban la oscuridad y la alcoba se llenó de una luz agobiante. Se sintió muy vulnerable; después de todo, la mucha luz como la mucha oscuridad, despiertan el mismo miedo: el miedo de no poder ver, el miedo de la ceguera. Con sus últimas fuerzas, aferró las cobijas con su garra de centella y se cubrió esos ojos de mirar el infinito.

JLM (Di minutos - 2011)

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