04 agosto 2014

EL GRAN CAMALEON


(A todos mis amigos, incluidos los que no están en el FB)

Tengo amigos de todos los colores.

Algunos son rojos, fueron rojos, y morirán rojos. Otros, que el tiempo ha desteñido, deambulan rosaditos y más calmados. Están los azules, los verdes, los blancos, los amarillos y los negros; los que tienen colores vivos, muy definidos y los que son una mezcla, a veces horrenda, a veces exótica, de varios colores entre sí. La mayor parte de mis amigos, como el camaleón, cambian de color de tiempo en tiempo obedeciendo misteriosas búsquedas y pulsiones.

Tengo esos amigos viejos, que todavía siguen poniendo su inteligencia, su fe y sus entrañas en las proclamas socialistas; son amantes de los himnos, los uniformes, la guerra, les encanta hablar en voz alta y la revolución es esa palabra siempre mágica que le sigue dando pleno sentido a sus vidas. También los que saludan o se despiden diciendo ¡Salud y anarquía! (Estos me recuerdan las barbas hermosas del viejo Bakunin inflamadas por el viento de una tarde en que todos empezamos a descubrir cierto dulce sabor de la libertad). Están los de la otra orilla, que levantan sus banderas en nombre de la democracia, los derechos humanos y los humanos derechos. Aunque lo creen firmemente, no son tan distintos de los primeros. Compartiendo el mismo bellísimo mundo con los anteriores y en una franja ancha y multicolor, están todos los que se declaran “apolíticos” y despotrican por igual contra todos y contra todo.

Están mis amigos ateos, los católicos apostólicos y romanos, los del Opus Dey y los que fueron del Opus Dey y ahora lo detestan; los cristianos evangelistas, los cristianos no evangelistas de otras diez mil tendencias, los mormones, los budistas, los judíos, los que se hicieron jarekrishnas porque les encantó el olor de algún incienso; los chamanes que hablan con los espíritus; los brujos y los que se santiguan cada vez que ven un brujo. 

Tengo algunos amigos que luchan ahora mismo contra el cáncer con un valor inaudito y dos o tres más que han hecho del cáncer la triste bandera con la que le piden compasión cada día a medio mundo.

Tengo amigos que se declaran nietzscheanos, o borgianos, o henrymillerianos; tengo también amigos borrachos, mujeriegos y otros simple y alegremente gays; y no puedo olvidar a los deportistas, los ganadores y exitosos; y a los inconformistas, los humanistas y los que se hundieron en las drogas buscando un retazo de felicidad o un atajo para llegar al paraíso.

A veces me junto con los masajistas y los temazcaleros, que tienen una vida relajada; otras veces con los abogados y con los médicos, que siempre están resolviendo un caso. También me visitan los que venden autos, libros, celulares o espejismos; y los ecologistas, los que defienden a los animales más que a su propia madre, los antitaurinos y los que a fuerza de ser antitaurinos se hicieron vegetarianos por considerarlo un acto de consecuencia: algunos de ellos todavía siguen comiéndose la carne (y la reputación) del prójimo sin problemas, cada día.

Tengo amigos con quienes voy al cine y otros que hacen películas; tengo los que leen libros y los que los escriben; tengo amigos que aman la tecnología y siempre andan un paso delante de mí: estos son los que me explican con toda paciencia y pedagogía palabras como smarthphone. Tengo los que no se llevan con ella, como mis padres.

Me junto de tarde en tarde con los economistas, y con los periodistas: algunos han aprendido a refrenar su lengua y otros (más prácticos) a hacerle venias al poder, pasar por go y cobrar 200; y me junto también con mis hermanos los poetas - triste y hermosa especie en extinción-; con los cuentistas y los novelistas, los cuenteros y los noveleros; y con los guitarristas, los parranderos y ese que se quedó triste para siempre porque no pudo ser torero. Con ellos todavía me bebo unas cervezas y vuelvo a creer que el sol del amanecer es una promesa cotidiana que es mejor contemplarla mientras se escucha "Quién dijo que todo está perdido" en la versión de Fito con Mercedes Sosa.

Tengo amigos de todos los colores. Sé que mi alma guarda, como un diamante, la memoria de todos los colores.

Yo era ese que no podía darle la limosna a un niño en la calle, sino que se llevaba al niño a su casa para darle todo. Fui filibustero, soldado, pescador, triángulo, sepulturero, sacristán, incendiario y rebelde. Fui el que quiso encantar con sus versos a todos, como un flautista de Hamelin de la literatura (gracias a Dios Sylvia, lo conseguí al menos contigo). Fui el que soñó con componer una música celestial pero solo consiguió bailar una noche entera con una bella muchacha, hasta que nos desplomó el alba y el cansancio. Una vez fui joven e inocente como una lechuga recién cosechada; en aquel tiempo pinté un grafiti que decía: "Cada día soy otro, cien mil máscaras mi estupenda biografía". Supe al instante que se trataba de una declaración de principios, un itinerario, un programa, un faro que me devolvería el rumbo cada vez que me perdiera en la oscuridad. En las fibras más íntimas de mi ser sé que debo cambiar de piel las veces que sean necesarias, las que me separen del Amor por mis congéneres.

Escribo estas líneas mientras en el parlante suena bien alto esa canción de Sabina que habla del "pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo...". Si algún día la vida me junta con Sabina, le diré que esa canción nos ha hermanado en la sangre y que esa letra me pertenece, en algún rincón del tiempo y del espacio me pertenece (cosas que hace la envidia).

Tengo en mi alma la urgencia de abarcar todos los colores.

Pido a mis amigos de todos los colores que no se enojen conmigo por el color que escoge mi alma cada tiempo para experimentar el mundo. Pido sobre todo tolerancia para con mi gran falta de coherencia. Acepto todas las maneras cariñosas con que suelen definirme; acepto también las que llevan oculto el dardo con curare. De algún modo todos han dado en el blanco. Hay palabras que de tiempo en tiempo me insuflan la vida, hay palabras que de tiempo en tiempo me matan; entonces cambio de piel y de máscara, resucito y pruebo a vivir de otro modo. Soy el Gran Camaleón sediento de vida. Todas mis transformaciones se explican desde el secreto afán de sobrevivir, de perseverar, de darle a mi alma más y más alimento para probar. Sigo buscando. Hasta el día en que la Muerte me invite a probar la máscara del gran bailarín, y me toque saltar a escena a bailar con ella el tango de mi vida. 

JLM junio 2013

03 agosto 2014

LA REELECCIÓN INDEFINIDA Y EL FIN DE LA ALTERNANCIA DEMOCRÁTICA

(Reflexiones inspiradas en el pensamiento de nuestro Amado y Omnisapiente Líder, su Majestad la Gran y Ferocísima Lengua)

Voy a empezar agradeciéndole al Creador por la presencia en la Tierra de nuestro Amado y Omnisciente Líder. ¿Se imaginan qué hubiera sido de nosotros, pobres mortales, sin la presencia de tan preclara dirección al frente de nuestro chiquito país? ¿Dónde estaríamos a estas alturas sin su sabia dirección? ¿A quién le endilgaríamos la belleza y el resplandor del milagro ecuatoriano ese por el que han sabido conceder honoris causas por docenas? ¿A qué avernos ardientes hubiéramos descendido ya sin Su Pensamiento Refrescante, que a fuerza de cadenas nacionales y misas sabatinas ha venido a mostrarnos lo anticuado de nuestras ideas sobre la política, la economía, el feminismo, la corrupción, la inseguridad, el deporte y todo cuanto pueda ser pensado por la mente humana, que para algo es la Gran Lengua Todopoderosa a la que nada se le escapa porque nada de lo humano le es ajeno?

Y como Él siempre está en la vanguardia del pensamiento político, ha resuelto ese quemantísimo y peliagudo asunto de la reelección indefinida a su manera: de un plumazo, levantando la voz y con una frase célebre dicha desde el púlpito y retransmitida inmediatamente por cadena nacional: “La alternancia es una teoría burguesa”. ¡Punto! ¿Entendieron todos y todas? “Una  T-E-O-R-Í-A  B-U-R-G-U-E-S-A”.

Yo, como miembro que soy del estupidísimo e ignorante pueblo llano, me he quedado, desde luego, estupefacto. Es que cuesta recobrarse de semejante derroche de talento e inspiración; el cerebro se queda vapuleado, como congestionado por la sobredosis de luz.  “La alternancia es una teoría burguesa”… ¡Qué concisión! ¡Qué lujo! ¡Nunca antes se dijo tanto con tan pocas palabras! Esto no deberíamos dejarlo así; la frase, tan corta y afilada, debería ser difundida inmediatamente por todos los rincones del chiquito país, esculpida en bronce, y desde luego pintada en todas las paredes de nuestras ciudades por esos grafiteros gobiernistas a los que les pagan para dejar el nombre del Rodas por los suelos.

Pero quiero hilvanar un par de ideas más inspiradas en el célebre axioma de nuestro Ilimitado e Inmarchitable Líder. Eso de que la alternancia es “una teoría burguesa” –y voy a decir esto en voz baja para intentar llegar al corazón de los más incrédulos- es una verdad absoluta, incuestionable y c-o-m-p-r-o-b-a-b-l-e. Solo hace falta revisar los libros de la historia para saber que sí señores, que así mismo es como ha sido. Revisen y verán que fueron esos burgueses de la Francia revolucionaria y esos burgueses que financiaron y lucharon por la independencia de los Estados Unidos los que acuñaron esta idea (hoy anticuada y mohosa por donde se la mire) de que era inconveniente que quienes comandaban el gobierno de las sociedades tuvieran derecho de por vida a mantenerse en él, y pudieran inclusive heredarlo tras su muerte.

Lo decidieron así y se apresuraron a ponerlo en sus Constituciones (las primeras del mundo) para garantizar que las Monarquías absolutas que acababan de derrotar, no tuvieran la oportunidad de “restaurarse” en el poder, (de estos acontecimientos es que debe haber sacado nuestro Bienaventurado y Cabreadísimo Líder esa idea de larestauración conservadora de la que tanto anda hablando por estos tiempos). Así es que vamos a dejarnos de pendejadas señoras y señores y aceptar la verdad incontrovertible: las pruebas de la historia hablan a gritos.

Pero como las ideas cargadas de luz tienen el poder de irradiar su luminosidad, profundizando en la histórica frase de nuestro Inmarcesible e Inteligentísimo Líder, he caído en cuenta de que Él, pedagogo como es, nos ha querido entregar solamente la punta del ovillo, para que nos dejemos de perezas y nos aventuremos por el camino del conocimiento y de las ideas políticas revolucionarias. Y así es como Yo, humilde sociólogo y abogado de la Patria, me he atrevido a navegar por los azarosos mares de la historia, en busca de un poco más de luz. Me atrevo a presentarles mis conclusiones preliminares, advirtiéndoles con humildad que son solo eso, conclusiones “preliminares”, que intentan desbrozar el camino trazado por la Luz y la Lengua Láser de nuestro Omnisapiente y Guapísimo Líder.

CONCLUSIONES PRELIMINARES:
No sólo la alternancia democrática es burguesa”. Lo son también estas otras anticuadas ideas:
§  La separación de poderes;
§  El Estado de Derecho (y la Constitución, su pilar fundamental);
§  La elección de los gobernantes; y,
§  La soberanía popular.

No se vayan a creer que soy un genio por decir estas cosas. Mi aporte personal, en realidad, es insignificante. No he hecho más que ir a estudiar la historia de la revolución francesa y de la independencia de los Estados Unidos, un poquito más sobre la historia de la independencia latinoamericana y lo demás fue papayas: tomar nota de cuáles habían sido las ideas con las que aportó la burguesía en dichos procesos, y listo, ¡pelado el pollo!

Así es que, como se imaginarán, pronto voy a solicitar una entrevista personal con la Doris Solís, la carismática Secretaria General del Politburó del Ejecutivo del Comité Central, para pedirle que me permita llegar a las bases del Partido con mi modesto aporte. No hay tiempo qué perder. Debemos iniciar cuanto antes la campaña de educación política de nuestras bases para que en todos los frentes, calles, puentes, carreteras y caminos de esta patria revolucionaria se difunda la buena nueva: queremos la reelección indefinida, y la reforma urgente de la Constitución de Montecristi, en al menos los siguientes 4 aspectos principales:

1) La eliminación de la parte del artículo 1 que señala que “la Soberanía radica en el Pueblo”, para devolver las cosas a su cauce natural y eliminar ese “tufillo burgués” que subyace en este artículo; obviamente, la Constitución reformada deberá decir que la Soberanía pertenece al Soberano, es decir a Él, el Generosísimo, aunque suene redundante.

2) La reforma de casi toda la parte orgánica de la Constitución, que haciendo gala de anacronismo y sin comprender las exigencias de los tiempos, insistió erradamente en Montecristi en separar las funciones del Estado y el Gobierno en Función Ejecutiva, Legislativa, Judicial, etc., etc, etc. Los últimos siete años de gobierno del Bondadosísimo nos han mostrado hasta la saciedad la inutilidad de esta otra pendejada burguesa; el orden y la regeneración de la Patria exigen que el poder de dictar leyes, de administrar los dineros del Estado y la justicia, la representación y la participación ciudadana, la investigación de los delitos, la fiscalización del sector público, el control de los medios de comunicación y el seguro social,  etc., etc., marchan mejor cuando hay Una Sola Mano Firme e Incorruptible que los maneja.

3) La eliminación, por ajeno a la práctica revolucionaria y profundamente burgués, de todo artículo de la Constitución que mencione los derechos de participación de los ciudadanos (¿o deberé decir “súbditos”, para volver a las fuentes de las que bebe el pensamiento político de nuestro Avispadísimo Líder?).
Especialmente sugiero eliminar aquellos artículos que conceden el burguesísimo y anticuado derecho de elegir a los gobernantes. Y es que ¿para qué vamos a perder el tiempo en tonteras? Propongo que confiemos la designación de todas las autoridades del Estado y el Gobierno a la Inteligencia Poderosísima de nuestro querido Presidente Eterno y así de una vez le pedimos que mande a derrocar todos los edificios de la función electoral, que ya no tendría razón de ser en esta nueva patria proletaria. De todas formas al Domingo Paredes ya le odia casi todo el Ecuador porque en nuestro país nos gustan los líderes inteligentísimos, generosísimos y hasta avispadísimos, pero no los “tramposísimos”.

4) Finalmente, quiero proponer mi conclusión preliminar más radical, que constituye al mismo tiempo mi tesis más emocionante, aunque sospecho que no existen todavía las condiciones objetivas y subjetivas para que mi teoría, que surge simplemente del análisis de la realidad fáctica de nuestro país, encuentre oídos receptivos. No importa, es probable que, como decía el viejo Nietzsche, mis lectores nazcan dentro de cien años. De todas formas me voy a arriesgar, para que nadie diga que a este corazón revolucionario, le faltó el ardor y a esta mente rebelde la lucidez miles de veces invocada por nuestro Calientísimo y Sapísimo Líder. Mi tesis más radical es la eliminación de la Constitución entera, y con ella, de este invento ultra burgués y perverso llamado Estado de Derecho. Que a nadie le quepan dudas: estudiada la historia, incluso de modo superficial, es innegable que la humanidad ha vivido más de doscientos años obnubilada y ciega. La perversidad sin límite de la burguesía y la derecha internacionales nos ha sumergido a todos en algo así como un “soñar despiertos” y nos ha impedido ver la verdad cruda y desnuda de los hechos: la Constitución y la limitación del poder de los gobernantes por medio de la Ley es un astuto y siniestro invento burgués para mantenernos a todos esclavizados. Antes de nuestro Reverenciado y Adelantadísimo líder, el viejo Lenin alcanzó apenas a atisbar las formas de este infausto invento burgués cuando declaró tras ser derrotado en sus primeras elecciones: “No vamos a perder con las papeletas, aquello que hemos ganado con las bayonetas”. Acto seguido, destituyó el Parlamento ruso y fusiló a sus opositores sin más trámites.

Sé que me he aventurado hasta donde pocos se atreverían con ésta última propuesta, pero créanme que lo he hecho animado solamente por el más consecuente espíritu patriótico. Todo el tiempo he tenido en mi mente, como un faro en mitad de la noche oscura, la frase luminosa: “La alternancia es una teoría burguesa”. Después, no he hecho más que derivar hasta sus últimas consecuencias, henchido de fervor revolucionario, los efectos de tan refulgente e inspirador mensaje. Espero haberlo conseguido.

¡Viva nuestro Amado Líder, el Único, el Inolvidable, el Mejor Presidente que ha tenido el Ecuador y el Mundo en lo últimos cien años pues! ¡El más Bacán y el más “Pesado” ya! … ¡¡ mucha nota con mi persona !!